Los peregrinos han podido manifestar su devoción a Nuestra Señora de los Desamparados del Buen Retiro del Saliente Coronada.

LA ALEGRÍA DE LOS PEREGRINOS ILUMINA EL SANTUARIO DIOCESANO DEL SALIENTE TRAS ESTOS DOS AÑOS DE PANDEMIA

La secular romería a Nuestra Señora de los Desamparados del Buen Retiro del Saliente Coronada hizo que, en torno al ocho de septiembre, el monte Roel volviera a brillar como siempre en un año marcado por el declive de la pandemia. 

INCESANTE RIADA DE PEREGRINOS DURANTE DOS MESES

Desde principios del pasado mes de agosto, prácticamente todos los días, la Pequeñica ha recibido la visita de innumerables peregrinos. Aunque la mayoría se sirve de vehículos, no son pocos los que vienen caminando para expresar su fervor. Los hay que, a pie, se allegan desde Huércal – Overa, Vélez – Rubio y hasta del mismísimo Puerto Lumbreras. Otros, como los ancianos de las residencias comarcales, son traídos con todos los cuidados. Como apunta el Ermitaño, Juan Pedro Martínez Conchillo: “Aquí no para de llegar gente y más gente, porque todos quieren ver a la Virgen y tienen mucho que contarle”.  
Pero la verdadera riada de peregrinos afluye alrededor de la festividad de la Natividad de la Madre de Dios, solemnidad titular de este célebre Santuario almeriense. Este año, tras las precauciones y la prudencia de los dos últimos años pandémicos, las peregrinaciones han recuperado su brío y han regresado los elementos más simbólicos de esta romería. 
Como explica el Clavario del Santuario, Pedro Manuel de la Cruz: “Si bien este año el ocho de septiembre no era festivo, los peregrinos han acudido masivamente como si lo fuera. De hecho, se han reforzado los horarios y los cultos para que todo comenzara el mismo siete de septiembre. Después del ocho, las peregrinaciones oficiales se suceden hasta principios de octubre”. 

DIEZ MISAS Y TESTIMONIOS ENTRAÑABLES DE LOS PEREGRINOS
Desde las ocho de la tarde del siete de septiembre hasta las nueve de la noche del día siguiente, en el altar del Santuario se han ofrecido diez celebraciones de la Santa Misa. Cada una predicada por un sacerdote distinto, han sido muy concurridas por peregrinos llegados de todas partes. Las vísperas, así como la Salve de medianoche, fueron presididas por el Rector del Santuario. También fue el encargado de predicar la última de las celebraciones. Entre medias, predicaron: Theodore Lejeune Nken Nyobe, administrador parroquial de Oria; José María Parra Verdú, delegado episcopal para la Acción Católica; Raúl del Águila Gázquez, párroco de Dalías; Pedro Antonio Pérez Martínez, director del secretariado diocesano de Migraciones; Juan Antonio Plaza Oña, delegado episcopal para la Acción Caritativa y Social de la Iglesia; Domingo Fernández Navarrete, párroco emérito de Garrucha y Antonio Jesús Manzano Soriano, delegado episcopal para la Enseñanza. 


Los peregrinos, que disfrutaban de la proximidad de la sagrada imagen en el camarín, expresaban su devoción con toda ternura. No faltaron enfermos y niños, algunos casi recién nacidos, que eran llevados ante sus inmaculadas plantas. Algunos peregrinos se detenían en la nueva Clavería para dejar por escrito sus vivencias. Entre ellos, un peregrino francés que vino expresamente para entregar un estremecedor testimonio de un suceso de su infancia que atribuye a la intercesión de Nuestra Señora. 
Coincidían los peregrinos en alabar la belleza del altar de cultos de este año, protagonizado por la cera y los nardos. Como expresa el prioste, Manuel Jesús Sánchez Reche: “Queremos que los peregrinos puedan aproximarse más aún a la Pequeñica a través del olor y la vista, por lo que priorizamos el aroma de esta flor propia de septiembre. También, mediante la luz de los cirios, pretendemos que su encuentro sea más personal y fluya la oración”. En todo momento, como cuatro estrellas, las nuevas lámparas votivas de Albox, Oria, Vélez – Rubio y Chirivel ardían por primera vez en el altar mayor. 

“ESTOY MUY FELIZ DE CELEBRAR POR PRIMERA VEZ, Y EN ESTE DÍA, LA EUCARISTÍA EN ESTE SANTUARIO”

Bien temprano, acudieron a la invitación del Santuario distintas autoridades para el acto culminante de toda la romería. Junto a la Delegada de la Junta de Andalucía en Almería, María Aránzazu Martín Moya; vinieron los Alcalde de Albox, Francisco Torrecillas Sánchez; de Oria, Marcos Reche Galera; de Chirivel, José Torregrosa Mota y de Olula del Río, Antonio Martínez Pascual. Igualmente, el conservador de la sagrada imagen, Joaquín Gilabert López, y el artista Andrés García Ibáñez. Asimismo, la Decana del Colegio de Procuradores de Almería, María del Mar Gázquez Alcoba. También el arquitecto del Santuario, Francisco Carrasco Pérez, y los miembros de la Fundación – Patronato del Saliente, María del Carmen García Morales y Ángel Oller Martos. Una nutrida representación de las Cofradías, Hermandades y Mayordomías albojenses se agolpaban en los primeros bancos. 
El Obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero, llegó acompañado del rector del Seminario de Palencia, Aurelio Báscones. Rápidamente creo un clima de enorme calidez alrededor suyo, con el entusiasmo de los peregrinos que recibieron su entrada solemne al templo con cánticos. El delegado episcopal de Liturgia, Samuel Olvera Olivares, organizó una celebración impecable; en la que concelebraron un buen número de sacerdotes. Los coros parroquiales de Albox, dirigidos por Isabel Fábrega, se encargaron del acompañamiento musical. 
En la homilía, el Obispo dejó aparte el sermón escrito e improvisó con gran cordialidad unas sentidas palabras que todos los peregrinos siguieron con gran atención. Confesó que: “Estoy muy feliz de celebrar por primera vez, y en este día, la Eucaristía en este Santuario”. Y, a partir de ahí, resaltó que la devoción a la Pequeñica es una llamada para nuestro tiempo a vivir con humildad. Después, la sagrada imagen de la Pequeñica descendió del camarín y el Obispo la mostró a los peregrinos congregados. Él mismo la aupó a las andas, en medio de una gran expectación, antes de que la explanada del Roel fuera testigo de esta procesión bajo un sol de justicia. 

NUNCA TERMINA LA ROMERÍA A LA VIRGEN DEL SALIENTE

Aunque el ocho de septiembre terminó, no por ello dejan de acudir peregrinaciones al Santuario Diocesano del Saliente. El fin de semana siguiente acudieron los pueblos de Zurgena, Arboleas, la Alfoquía, Chirivel y Vélez Rubio. Todo ello sin contar las ingentes cantidades de peregrinos anónimos que, a unas horas o a otras, continúan acudiendo a pie o en coche hasta los umbrales de la Pequeñica. 
De un modo especial viven esta devoción los albojenses, que se han preparado con un solemne Novenario previo que predicó el párroco de Santa María: José Antonio Villegas Romero. El Ayuntamiento de esta villa almanzoreña, además, ha dedicado un retablo cerámico a su Patrona en una nueva plazoleta del casco histórico. También encomendó al Rector del Santuario, Antonio Jesús María Saldaña Martínez, la proclamación de un pregón en la plaza Mayor. Durante su pregón, dijo: “Quiero ofrecer aquello que promuevo, a quién creo y a quién sirvo. En este corifeo de voces diversas, mi único proyecto es que resuene con nitidez las palabras de Jesucristo. Sin apropiaciones indebidas ni sonidos distorsionados. No quiero nada más.  A mí, vivir de este modo, me permite ser feliz. Porque, aunque en una vida como la nuestra no faltan problemas, al final puedo reconocer en todos los ojos el reflejo de un hermano”.