
Por fin la justicia ha puesto fin al sufrimiento de dos amigos inseparables; Pedro y Pisa, Pedro propietario del Restaurante El Sevillano de Fines y Pisa, un loro de cola roja que se sumó a la familia del Sevillano en el mes de febrero de 2006.
Fruto de una denuncia, cuyo autor o autores se desconocen, tres policías nacionales en cumplimiento de sus funciones en el mes de septiembre de 2019 se presentaron en el local requiriendo la documentación de Pisa.
Pedro presentó entonces la factura de compra, en número de anilla identificativa, a falta del certificado CITES (Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre), uno de los mayores acuerdos preexistentes para la protección de especies, aunque en España está actualmente en cuestionamiento puesto que existe un real decreto que permite en nuestro país que a través del CITES, por ejemplo, se entregue a los animales incautados para que puedan ser sacrificados o utilizados con fines experimentales, lo que en apariencia es contradictorio con el buen espíritu del convenio.
Entonces la gente se indignó por la posibilidad de que Pisa fuera a parar a uno de estos centros o lo que es peor, que el animal sufriera por los cambios a los que se podía enfrentar. Se juntaron firmas y se reclamó “Justicia para Pisa”.
Así planteadas las cosas, el conflicto, -si es que lo había-, se resolvió en los tribunales donde se dio la razón a Pedro y se le permitió seguir contando con la compañía del loro que a estas alturas es uno más de los cientos de parroquianos que a diario frecuentan este conocido establecimiento hostelero.
Estas aves se estima que pueden vivir entre 80 y 120 años, según nos cuenta Pedro, así que en Fines se podrá seguir escuchando por mucho tiempo más al loro parlanchín gritar “Pedro, la cuenta”.
