
El otro día me enseñaba mi madre un artículo que un usuario había compartido en la red social “Facebook” sobre alumnos camaleónicos, es decir, que tienen la capacidad de amoldarse a las exigencias de cada profesor. Indagando, encontré otro artículo sobre la motivación que un profesor de 2o de bachillerato quiso proporcionar a sus alumnos, en este curso tan determinante. Este profesor editó un vídeo en el que los familiares y allegados de los estudiantes les transmitían mensajes de apoyo y valor para afrontar lo que les esperaba. Y siendo yo de las jóvenes que ha tenido que superar esta etapa recientemente, me sentí identificada con la sensación que debieron experimentar los estudiantes al escuchar lo que le tenían que decir sus amigos y familiares y con la sensación que debieron experimentar cuando se enfrentaron a selectividad.
Y es de eso de lo que quiero escribir, de lo hay tras un examen de selectividad. Pues bien, para empezar hay personas que se toman las situaciones de distintas maneras, como la chica de la Universidad de Cádiz que casi muere tras tomarse 47 sustancias tranquilizantes; y es entonces cuando el tuit de la Policía Nacional en el que pone “nada de pastis raras para aguantar” pasa de ser satírico a siniestro. A parte de estas publicaciones, en “twitter” se está moviendo mucha crítica de los propios afectados por los cambios en la prueba, conociéndose a mi generación como “El Desastre del 99”.
La responsabilidad de este desorden ha sido del gobierno y de sus “maravillosos” cambios que han propiciado el descontento de estudiantes como yo, que no comprendemos cómo la última reunión sobre la llamada EBAU ha acontecido, en el caso de Almería, dos días antes de que comenzaran las jornadas de pruebas. Lo más llamativo son, siguiendo con las redes sociales, los mensajes de ánimo que mandan los partidos políticos que han contribuido al caos y no han sido capaces de parar esto aun alardeando de su oposición a la nueva ley que constituye una antítesis en sí misma.
Según las directrices de la EBAU, lo aconsejado es que no se responda telegráficamente, pero que tampoco se extienda demasiado la explicación. No se busca el aprendizaje memorístico y sobre esto mi pregunta es cómo quieren que escribamos el apartado de teoría en lengua castellana y literatura, el tema que se pide en historia o en geografía e incluso en latín y en muchas más asignaturas. Los profesores están para ayudarte, pero si preguntas, la respuesta que vas a encontrar es “no podemos hacer ninguna aclaración”. Este curso, estaba claro que los exámenes no iban a ser escogidos con maldad, pero como ejemplo de lo contrario me sirvo de la opción B de lengua, el texto periodístico era casi como un jeroglífico económico.
Lo cierto es que ya ha acabado y que lo que toca ahora tras tanto esfuerzo, nervios y dedicación es esperar los resultados que dependen de si eres una persona afortunada, como preguntaba la redacción de la opción B del examen de inglés. Ya que ahora tiene que corregir la prueba una persona externa, y que al haber apartados subjetivos como los comentarios de texto, puede estar más de acuerdo o menos con lo que está escrito y que esto sea determinante para la nota; algo muy injusto, pero que ocurre. Así que, mi mensaje es que independientemente de lo que venga cambiando, estés preparado, tengas mucha confianza en tí mismo y en tus capacidades y que luches persistentemente por lo que quieres y si no lo consigues en el primer asalto, lo alcanzarás en los venideros.